Hermanos Juramentados de la Espada Negra
Creación de un personaje: Otboru
26-12-2015 11:16
Por Verion
Hace tres meses compartí con los lectores del blog la creación de un personaje, Nelk, el que seguramente haya sido el personaje más divertido de jugar de toda mi vida. Y como sospecharán los que sigan el blog, su actividad se ha visto brutalmente interrumpida por las experiencias vividas en las partidas. A lo largo de estos meses Nelk ha podido acompañar a auténticos héroes por sus aventuras y desventuras en el territorio de Harassia en lo que a mí me ha parecido un entorno dramático tremendamente emocionante.


No obstante la situación de Nelk me ha llevado a manejar la ficha de su seguidora, Otboru. Esta furia ya llevaba un par de partidas a la sombra de la crecida combatiente por lo que “algo ya ha crecido”. El Creador de la partida, Senshi, me dejó hacer su ficha bajo su supervisión.

Nelk fue un personaje que, pese a mis miedos, fue fácil de interpretar. Encontré un punto común entre ella y yo que no voy a mencionar, y con eso pude sobrellevar la diferencia sexual hasta el punto de que mis jugadores y el Creador se “creyeron” a la pequeña furia que vivía en un mundo demasiado grande para ella.

Con Otboru me he planteado un reto diferente. Me he hecho un personaje con muchas características que no me gustan. Al contrario que Nelk, no se va a mostrar nunca vulnerable, sino que siempre va a llevar una máscara de efectividad y normalidad. Además va a destacar especialmente en las facultades mentales y ser una guerrera al menos mucho más mediocre que Nelk. Tampoco va a tener una faceta sobrenatural o espiritual en absoluto (va a ser una atea pragmática), y va a brillar en las cuestiones más sociales. ¡Toma ya!

Otboru fue una de las furias a las que el caminante negro torturó para debilitar a Nelk, y por lo tanto su cuerpo está lleno de tatuajes con la palabra culpable. Otboru tiene mucho aprecio por el aspecto de su cuerpo, así que ha estado esforzándose porque artistas tatuadores conviertan esas palabras en otra cosa. No obstante, aunque Otboru finge normalidad, está un poco perjudicada, y por ello elegí la desventaja locura. No voy a explicar en qué se manifiesta su locura, porque los compañeros de mesa no lo saben.

No es la única desventaja de esta segunda furia. Incluye también “criminal”, pues obviamente todo el mundo la prejuzga cuando la ve, y adicción al sexo. Y esta es parte de la gracia del personaje: donde Nelk es una furia nada sexualizada, Otboru es todo lo contrario, hasta el punto de que tiene la ventaja “atractiva” y una elevada habilidad de seducción.

Eso nos lleva a la relación entre Nelk y Otboru. La primera tiene un sentiminto de protección con las furias que fueron tatuadas, pero a Otboru la ha acogido especialmente porque es... algo así como su novia.

¿Y por qué algo así? Después del episodio de la torre del caminante propuse al creador mutar la “Oscuridad interior” de Nelk, pues yo ya la veía algo madura para sentirse culpable. Actualmente Nelk ya no tiene que hundirse en la miseria cuando le dicen que tiene la culpa de las cosas, sino que le ocurre cuando se apercibe de que es incapaz de tener relaciones personales afectivas. Nelk le ha cogido además un importante asco al sexo después de los... bueno, eventos sexuales de la torre.

Debido a esto, Otboru es el intento fallido de Nelk de convertirse en una persona normal. Pero claro, en realidad Nelk no soporta ni siquiera el contacto, y no es capaz de dormir en la compañía de nadie.

Y obviamente Otboru no le es leal (a ver, con esa desventaja), lo que también se relaciona con su locura y... bueno hasta ahí la parte negativa de su relación.

Pero Nelk no ha llegado hasta donde está haciendo SOLO imbecilidades; Otboru tiene un aceptable liderazgo de tres puntos, además de dos ventajas que mejoran su inteligencia: devorador de conocimientos y descompensación en inteligencia. Nelk sabe que tiene que aceptar ciertas responsabilidades y busca compenetrar sus debilidades con las fuerzas de Otboru, a la cual tiene estudiando disciplinas más mentales que físicas.

Así que manejar a Otboru es, a fin de cuentas, una experiencia contradictoria. Por una parte es muy divertido que el resto de personajes estén desesperados por el carácter de esta manipuladora, pero por otro tiene algo bueno dentro que ellos no han visto, y que seguramente nunca vean. Como es más bien inútil en combate me aburre un poco (a mí me gustan los buenos guerreros), pero permite solventar los problemas con el uso de habilidades sociales y mentales.

A fin de cuentas más le vale. Nelk se ha ido a un lugar desde el que no puede protegerla...



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