Hermanos Juramentados de la Espada Negra
Un mierdas cualquiera con un anhelo, parte III
21-12-2015 21:04
Por Verion
Este artículo es una tercera parte. Normalmente estoy encantado de que mis artículos se lean, pero de verdad, este tiene un contexto. Si llegas aquí sin leer los anteriores por mi parte no eres bienvenido. Sé que suena raro… pero así es. El primero aquí, y el segundo aquí.

En ocasiones, cuando estás en un proyecto te preguntan “¿cuál es el plan?”. Cuando les dices que no hay un plan muy definido, sino más bien unas directrices basadas en los principios morales, te ponen una cara rara, como si obviamente te fueras a equivocar.

Es muy comprensible que conviene no perder el control. La mayor parte de las personas coincidirán en que es bueno tener control del tiempo, del ritmo, del espacio y de las circunstancias. Es bueno tener control de lo que se dice y lo que se hace en cada momento. No sé, quizá sea verdad, pero yo creo que hay un momento para perder el control y luchar con pasión.

Quizá haya personas que quieran tener controladas sus emociones, mostrarse siempre fríos y calmados ante los que lo ven, y sus enemigos. Yo no soy así, estoy seguro. Soy una persona con unas emociones claras y fuertes guiadas por unos principios establecidos. El que quiere, conoce mis vulnerabilidades, porque no las escondo. Me hago fuerte mostrándome vulnerable.

Esto encadena con mi artículo anterior (la parte II) porque concluí diciendo que había cosas que no habían ido bien, y es realmente complicado explicar por qué esto es cierto y falso en función a lo que signifique “ir bien”, y tiene una gran relación con esto.

Hace cosa de siete años tuve un encontronazo que me marcó. Trabajaba en el servidor de Espada Negra de NWN, y se dio una situación bastante curiosa en la cual hubo diferencias de opinión con personas que jugaban en el servidor, y fruto de esto ahuyenté a una cantidad trascendente del mismo. Perdí el control y actué con desenfreno. Creo que tenía razón en la cuestión de fondo, pero sin duda no la abordé de una forma adecuada.

Meses después hubo unos premios para servidores de NWN. Un emisario de la página que los otorgaba contactó conmigo, y me pidió que le enseñara el lugar. Era imposible que lo hiciera en un solo día y en un solo personaje, pues la cantidad de variables a las que se podía acceder, y de subsistemas modificados para que aquello no tuviera los defectos de D&D eran muy grandes. Tanto que apenas parecía el mismo juego. El visitante quedó encantado y me dijo algo que ya sabía: que era un servidor sin comparación en su innovación y desarrollo. Apostilló que sin duda se llevaría el premio.

Por desgracia el que otorgaba los premios era una de las personas que salió cabreada del servidor por el conflicto anterior conmigo, y dijo que Espada Negra no se llevaría ningún premio mientras él estuviera en la página. Como consecuencia de esto el que había visitado el server “dimitió” del concurso y me explicó la situación, avergonzado. Finalmente el concurso no tuvo resultado, y años más tarde supe que con posterioridad hubo una reedición del mismo que sí ganó Espada Negra, pero para entonces el servidor ya estaba cerrado. Esto último me lo han contado, yo no lo viví.

Me pasé mucho tiempo culpándome a mí mismo por haber gestionado mal la comunidad, y me dije mí mismo que no permitiría que mis emociones entraran en juego para algo de este tipo. Me hice un escudo y me preparé para aguantarlo todo. Pero con el tiempo he aprendido que esto es una mala idea: siempre hay que intentar implicarse, la alternativa es absolutamente insípida.

“Dale un poco de poder a alguien y verás qué tipo de persona es”. Es una de esas frases típicas que parece que no suenan a nada, pero creo que encierra mucha verdad. Cuando una persona tiene el poder de decidir sobre las demás se nota lo que hace con ello y se comprueba su carácter, su naturaleza, su personalidad y su fuerza.

Siempre hay personas con poder. Ya sea en el amplio ámbito de lo claramente globalizado, en el gobierno de las naciones, en la alcaldía de los pueblos, o incluso en la intimidad de las familias. Y el caso del rol no es una excepción.

Tradicionalmente en el caso de este tipo de creaciones el poder lo tenían las editoriales, y no tanto porque pudieran costear el coste de fabricación como porque tenían el control de los medios de promoción. Hoy en día la producción es mucho más accesible, pero la cuestión de la prensa… esa sigue siendo parecida. Sin difusión no llegas a las personas, es un hecho difícilmente alterable.

En el caso de la difusión de juegos de rol, nos encontramos con que hay una serie de elementos trascendentes. Quizá haya más, pero yo me he centrado en estos.
  • Foros, blogs y prensa escrita: suelen estar algo en decadencia y haber cedido el control a otros sectores.
  • Redes sociales: a veces más abiertas, a veces muy personalizadas en grupos.
  • Canales de vídeo.
  • Jornadas.
  • Tiendas.
  • Premios: aunque en realidad hay más bien pocos.
Y a lo que quiero llegar, es que en estas posiciones hay una serie de personas o entidades bien instituidas que son, sin duda importantes a la hora de dar visibilidad, y quizá también a la de crear opinión.

Es en estas posiciones de poder en las que se ve notablemente el carácter de cada uno, y lo digo yo, un ser de poco poder cuyo trabajo se ha visto sometido a la voluntad de muchas de estas estas entidades. Como por otra parte le pasa a cantidad de gente.

En ocasiones se me ha señalado que es evidente que soy una especie de tipo problemático, que me peleo con todo el mundo y que por lo tanto no tengo la razón. A mí esto me parece falso falso por una gran cantidad de motivos, el principal de los cuales es que me llevo bien con mucha gente.

Pero es verdad que me he metido en muchas peleas, normalmente por criterios profesionales. Estas peleas finalmente le han cerrado muchas puertas a Espada Negra porque los que las abren o cierran se lo toman de forma personal. En honor a la verdad no creo que me haya portado mal, yo creo que me he metido en peleas porque me parecía correcto, y luego esas personas han decidido cerrar las puertas a Espada Negra y a otras cosas para joderme a mí.

Parte del problema es que estas personas se escudan para ejercer su autoridad despótica en que su medio es su medio, y que ellos hacen lo que les da la gana en su medio. Esta justificación a mí me parece absolutamente carente de sentido: el poder es el poder, se alcance como se alcance, y lo que se hace con él es lo que se hace, bueno o malo, despótico o no. Si se trata mal a la gente, es malo, y si se perjudica a la gente con un motivo personal, estamos hablando directamente de un abusón.

A mí me parece preocupante que los abusones existan. He luchado con ellos desde que eran skin heads en el instituto, o cuando daban premios a servidores, y lo he hecho ahora que tienen posiciones de fuerza en facebook, jornadas o canales. Me he perjudicado a mí mismo y a los proyectos en los que participo, y normalmente lo acepto y sigo luchando. ¿Y por qué ahora no lo hago?

La cuestión es que no es difícil plantar cara a un abusón, porque por lo general no son muy valientes. Lo jodido es plantar cara a las personas que los aprueban, y ahí es ya donde entran los problemas, porque si las personas quieren que esos abusones se mantengan en sus posiciones de poder, pues hay poco que se pueda hacer.

Hay un hecho que me parece significativo de todo esto, y es que yo cuando he criticado a un proyecto no ha sido por antipatía a sus autores o algo así, ha sido por una diferencia profesional. Sin embargo ellos decidieron dejar de apoyar a Espada Negra (si quieren enlaces, los aporto) porque opinan que tienen problemas personales conmigo. Este amiguismo me parece un mal gravísimo de nuestra sociedad, una repugnante conveniencia que no tiene nada que ver con lo que dichas personas opinan de una obra, sino de la simpatía que tienen con su autor.

Me preocupa especialmente el boicot al que se somete a aquello en lo que yo participo. Yo he creado una serie de iniciativas nada adscritas a mi persona o a proyectos en los que participo, como puedan ser ocin o juegame. ¿Es que van a boicotear también a otros autores que se unan a juégame? Me parece algo aterrador.

Esta estructura de contactos me produce un extremo desagrado y me manifiesto en su contra. Pero hay un límite a la cantidad de energía que se puede echar contra algo sin apestar a las personas que lo quieren a uno y perjudicar a los que quieren compartir sus proyectos de forma similar, y por ello fui consciente hace tiempo de que he disparado mis últimas balas hacia estas actitudes negativas (que no sus autores). Lo que tenga que decir en el futuro en dirección a criticar las actitudes que considero nefastas ya no van a ser las personales y apasionadas cargas frontales que me caracterizan. A estas alturas los que quieren escuchar estas cosas saben donde encontrarme, y los que no seguramente también puedan encontrar el camino.

Y esto es, definitivamente, por lo que me despido. Es una despedida cuya naturaleza yo mismo no entiendo bien, y que no sé en qué se traducirá exactamente. No voy a dejar de escribir artículos, aunque seguramente mis favoritos, lo más personales, no aparezcan en el circuito público, sino que los ponga en el foro de la hermandad o en algún otro lugar en el que lo que yo haga no perjudique a otros autores que se puedan beneficiar de juegame, ocin u otras iniciativas en las que pese a que aporto mi tiempo y esfuerzo, no tienen mi nombre por ningún lado, ni nunca lo van a tener.

Así que deseo en el futuro aportar únicamente valores positivos a la vida de los roleros. Y los que quieran conocer al Verion más auténtico, en verdad no tienen más que buscarme.

Deseo concluir mi despedida con unas palabras que tenía ya escritas con anterioridad, pero que me parecen muy adecuadas para este momento.

En el camino a demostrar la grandeza de los principios me volví mezquino, me volví dependiente, me volví social y me volví humano. Desterré la grandeza que previamente hubiera alcanzado, y la intercambié por debilidad. Y así me humillé a mí mismo hasta que quedé atrapado por una realidad social dañina e incómoda.

Y el experimento de dejarse caer se acabó. Algo tiene que cambiar. Para siempre.


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