Hermanos Juramentados de la Espada Negra
Un mundo enfermo
15-5-2020 11:02
Por Verion
Una de las cosas que más me confunden en esta vida es la sensación de que mis percepciones y convicciones son escasamente compartidas por las personas humanas con las que sí comparto la especie. Esta separación evidente me hace dudar de mí mismo una y otra vez, y muchas veces invertir tiempo en revalidar mis propias conclusiones e intentar alejar lo más posible todos los sesgos cognitivos.

Creo que el asunto este del confinamiento por el coronavirus ha dado mucho tiempo a algunas personas para pensar en lo que a cada cuál le da la gana. Es algo que a priori parece positivo, aunque vistos algunos efectos casi le dan ganas a uno por desear la vuelta al trabajo.

Una de las conductas que más me confunden en este sentido es la polarización política. Se diría que existen dos tipos de personas: las que están de acuerdo con el partido X, y las que están de acuerdo con el partido Y, y que ya consideran al otro partido como dictadores mutuamente, y no critican para nada las ideas del partido al que apoyan.

Esto no es en ningún caso nuevo, sabemos desde hace mucho que es un sesgo cognitivo muy frecuente, e incluso se ha observado fisiológicamente, pues los seres humanos juzgamos las ideas de los partidos afines con la sección del cerebro dedicada al placer y a las emociones, mientras que a las ideas de los políticos no afines los juzgamos con otras secciones más críticas. Dicho de otra forma: si la misma idea la promueve un partido afín nos parecerá mucho mejor que si la promueve el partido político oponente.

Como ya he dicho, esto no es nada nuevo, se conoce desde hace mucho tiempo, pero en la actualidad se puede observar de una forma evidente porque hay personas que tienen mucho tiempo libre para hacer manifestaciones de este estilo, y porque es una situación relativamente crítica comparado con la vivencia habitual de consumismo dócil.

Yo tengo una ventaja en este asunto, y es que no tengo partidos afines. Absolutamente todos los políticos profesionales de este país despiertan en mí un hondo desprecio que no tiene más efecto que algunos artículos ocasionales y una transgresión leve sin ningún efecto en la sociedad. Pero últimamente ya incluso me da pereza escribir artículos de lo que sea, porque como ya hemos llegado al extremo de “si no eres de los míos eres de los del enemigo”, pues ante la misma aseveración igual me increpan todos los bandos, y tampoco tengo ganas de explicar que yo no estoy con ningún político, pero mucho menos con el rebaño adoctrinado por unos y otros.

Una de las características interesantes de esta etapa es el miedo. Todo el mundo tiene miedo: unos tienen miedo al coronavirus, otros a perder su dinero del banco, otros a los rojos y otros a los fachas. Esto tampoco es algo nuevo, los partidos siempre han usado el miedo a su oposición como argumento, y aquí se ha visto mucho tanto en los procesos electorales (múltiples) y se está viendo mucho en el momento presente.

Recientemente leí un artículo que aportaba muchos datos estadísticos sobre el efecto de las cuarentenas en múltiples países, y que ofrecía mucha información a aquellos lectores que quisieran profundizar en el conocimiento científico de la situación. No obstante tenía un final que se salía de esta idea objetiva y fría: concluía que había que seguir con las cuarentenas, y lo hacía diciendo que “se debe seguir inculcando miedo en la población”. Esto lo decía con todo el convencimiento un redactor que había ofrecido unos interesantes datos científicos con interpretaciones frías durante un muy prolongado artículo. No es el único autor al que he leído convencido de esta forma de obrar, tanto que creo que es una tendencia.

No sé si el autor es un ignorante que no es consciente de lo que puede hacer el miedo en la población, o si es una persona aún más cínica que yo que está convencido de que es la única forma en la que se puede transmitir la información a las personas. Yo desde luego no habría introducido una valoración así en un texto científico, que en mi opinión puede llegar incluso a invalidar el resto del artículo.

Una persona con miedo no obra racionalmente, es algo que yo sé muy bien porque lo he visto personalmente a lo largo de mi vida y mi experiencia profesional. Existen muchas reacciones al miedo, hay quien se pone violento, hay quien se hace una pelota y llora, hay quien se pone histérico, y muchas otras opciones, pero una persona atemorizada raramente obra racionalmente produciendo un bien en su sociedad.

Aplicado a la situación, una persona con miedo no se quedará en casa y saldrá únicamente para comprar bienes perecederos y medicinas necesarias: una persona con miedo comprará una tonelada de papel higiénico (sí, no es algo racional) y pasta seca. Una persona con miedo meterá a su familia en un coche y huirá de las ciudades. Una persona con miedo se pondrá el termómetro constantemente y saltará en cuanto tenga dos décimas por encima de su media. Una persona con miedo interpretará los datos con un sesgo cognitivo enorme y formará parte de rebeliones extrañas.

Quizá yo sea un ignorante que no entiende que es la única forma de dirigirse a la población, pero creo que incluso en este caso no se debe minusvalorar el efecto subconsciente de decirle a la gente que puede estar enferma. Digamos, algo parecido al efecto nocebo.

Para el que no lo sepa, el efecto nocebo viene a ser lo contrario al placebo. El efecto placebo observa que una persona que cree que está tomando un medicamento funcional, mejorará incluso aunque dicho medicamento sea, secretamente, nada. El efecto nocebo hace pensar que una persona que crea estar enferma desarrollará síntomas psicosomáticos, y esos síntomas serán ciertos. Para colmo de males, estos síntomas incluyen que el sistema inmune del sujeto no esté al ciento por ciento, así que tiene más posibilidades de… adquirir otras afecciones como el coronavirus.

Estoy convencido de que esta condición tiene aplicaciones militares y geopolíticas, pero más aún de que tiene que estar teniendo un efecto en la sociedad occidental actual, llena de hipocondríacos que se ponen la mascara y los guantes incluso en su propio vehículo unipersonal y de activistas políticos nerviosos que se arrojan su odio un día sí y otro también en balcones, calles, y redes sociales.

O precisamente quizá ese sea este efecto nocebo en su expresión colectiva: somos una sociedad pesimista a la que le han dicho que está enferma y que tiene que hacerse sangrías durante unos meses. Es normal, entonces, que como sociedad estemos hechos una mierda, porque en ningún caso nuestras células están muy bien hechas, y del sistema inmune mejor no digo nada.

Nada de esto es nuevo, claro, pero es que con toda esta historia del coronavirus hay dos tipos de noticias: las de los políticos, que en seguida hay personas diciendo que es magnífico y otras diciendo que dimisión, y las de los datos del coronavirus, pero estas rápidamente derivan a las anteriores. Supongo que es lo que toca: ser hipocondríacos políticos.

Así que lo que me resta en este momento es decirles a todas estas personas que no paran de pedir la dimisión del presidente del gobierno o de la comunidad que sea, que no va a ocurrir, basándonos en axiomas fundamentales del funcionamiento político, y que expreso en la siguiente secuencia quizá resumible como “efecto garrapata”:

-Llegaron al poder amparados por el sistema legal.
-Se engancharon a un sillón.
-No se van a desenganchar hasta que llegue otro por el sistema ya mencionado.

En fin, regreso a las minas Ollvaror. Ahí uno es un esclavo confinado, pero por lo menos no le dicen que no lo es.


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Re: Un mundo enfermo
16-5-2020 22:34
Por Taraak
¿Sabes lo que me ha acojonado a mi?, las acusaciones de deslealtad a quienes critican al gobierno, deslealtad, como si debiesemos obediencia incondicional, como si fuese un ente superior que es moralmente intachable, como si hubiesen tenido un comportamiento ejemplar y no hubiesen ampliado las capacidades represivas del estado (y lo que las van a ampliar); acusaciones de deslealtad a personas que no han hecho una mierda por ganarse lealtad alguna, esa palabra con políticos escoltados por oficiales uniformados si que me da miedo; pero lo que me da terror es ver a todos los que compran ese discurso, a todos los que criticaban a muerte políticas similares cuando no las hacian los de su partido y ahora dan palmas y bailan al son de esas medidas porque suenan a su música, esto me da mas miedo que cualquier virus, para los virua hay medicinas, vacunas y un sistema inmune, para los jilipollas no hay nada.

Re: Un mundo enfermo
16-5-2020 22:36
Por Taraak

Donde dice: "acusaciones de deslealtad a personas", ha de decir: "acusaciones de deslealtad de personas".