Hermanos Juramentados de la Espada Negra
Por qué eres adicto a las redes sociales… y cómo podrías evitarlo
4-11-2019 11:01
Por Verion
Supongo que aquel que me conozca sabrá que tengo un hondo desprecio por las redes sociales, pero también una profunda curiosidad por casi todos los temas que afecten a la sociedad, así que se da la circunstancia de que he leído unos cuantos artículos científicos cuyo origen no puedo referenciar en este momento, pero que me permiten cimentar una opinión razonada y escribir el pretencioso título de este artículo.

Este mundo está lleno de gente que quiere vendernos cosas. Particularmente los dueños de las redes sociales quieren vender publicidad a diferentes empresas, así que en realidad los usuarios somos el producto en sí mismo, por lo que les interesa que estemos dentro de su sistema el mayor tiempo posible. Y con este propósito van a utilizar las mejores técnicas a su disposición… porque si no su competencia lo haría y ellos perderían.

Una de las armas principales es la psicología del usuario. Esto es algo de lo que se valen en todos los campos, como en las compras en supermercados (psicología del comprador), los videojuegos (psicología del jugador), la comida, los juegos de apuestas, y sin duda este nuevo campo. Es ingenuo pensar que no disponen de docenas y docenas de informes profesionales que no salen a la luz, pero como en cualquier caso también existen investigaciones externas, podemos sacar nuestras propias conclusiones.

Uno de los meollos fundamentales en todo esto es el concepto de microrrecompensa. Dicho de una forma rápida se trata de un pequeño estímulo que (1) requiere de nuestra participación, (2) se produce en un momento aleatorio y (3) nos genera placer o alivio. Por ejemplo, el uso de una máquina tragaperras requiere que echemos una moneda y activemos palancas, nos otorga un pequeño estímulo que genera placer, y es aleatorio.
Es por esto por lo que vamos siendo conscientes de que las casas de apuestas pueden ser tan perniciosas como las drogas y por lo que es comprensible que los padres no quieran que haya una a la puerta de los colegios.

No obstante este concepto de la microrrecompensa no está presente únicamente en los juegos de azar, sino que aparece en prácticamente todos los campos que he mencionado, hasta el punto de que si no están, entonces habrá alguien preocupándose en incorporarlos para que consumamos más y más su producto.

El problema se vuelve digamos, épico, cuando alguno de estos elementos está presente en la vida de una persona en todo momento, sin que esta se tenga que desplazar a un lugar específico. Nuestro teléfono móvil “smartphone” es el canal fundamental para esto, aunque no tiene por qué ser el único.

En este sentido las redes sociales no son el único “problema”. Pongamos que yo utilizo una aplicación de mensajería por la que me llegan mensajes de mi pareja y de mi grupo de rol. Entonces mi móvil genera una notificación que exige mi participación (si no comento acabaré excluido), se produce en momentos aleatorios (yo no controlo la vida del resto de asistentes) y me genera placer.

Las microrrecompensas son muy adictivas. Son peligrosas hasta el punto de que nos disipan completamente la atención, nos impiden concentrarnos, reducen nuestra inteligencia, pueden llegar a impedirnos dormir y en realidad un sinfín de síntomas perniciosos que yo no voy a enumerar, me conformaré con citar que los psicólogos que investigan estos asuntos hablan de ello como la adicción más grande que existe, por encima de las drogas, el sexo o cualquiera conocida, y señalan a un problema de salud público sin precedentes en la humanidad.

Sin pretender entrar en las visiones proféticas catastróficas propias de fRáGiL, sí quiero señalar que no es en absoluto raro ser adicto a estos conceptos, seamos un jugador de rol, un promotor del feminismo o un creador que quiera divulgar sus obras. Todos estaremos sujetos a que nuestra atención se disipe hacia estos monstruos omnipresentes y que para postre incluso nos sintamos pequeños y minusvalorados, aunque de esto último no voy a hablar demasiado porque ya lo he tratado en el pasado y porque quiero centrarme en el poder de estas microrrecompensas.

Dicho esto, es normal que cualquiera (usted, yo, el de allá) sea un adicto. Al Facebook, a Twitter, a Whatsapp, o al videojuego del momento, o al Warhammer, y de hecho si no desarrollamos armas personales (cosa que seguramente no hagamos) todos seremos adictos y nuestro potencial se vea orientado a lucrar a los dueños y accionistas de estas empresas.

En este punto debería detenerme y presentar una algoritmia suficiente que nos de indicios para saber si somos o no adictos a las redes sociales y a otros sistemas con microrrecompensas, pero no lo voy a hacer, a pesar de que existe más de una forma. Yo creo que cada cuál sabrá darse una respuesta y obrar en consecuencia, pero la verdad es que los psicólogos que tratan el tema tienen una respuesta no para los que tienen un trastorno evidente, sino para la población general, así que como ya he dicho… cada cuál sabrá.

Dicho esto, voy con la segunda parte del artículo. ¿Qué nos dicen los especialistas (y la lógica) que podemos hacer para luchar contra esta adicción? Bueno, evidentemente podemos cerrar las redes sociales y desinstalar las aplicaciones de mensajería, pero también podemos irnos al monte y vivir en una cueva y no lo vamos a hacer, ¿no? Por lo tanto, si queremos utilizar las redes sociales con algo parecido a moderación, tendremos que ir pensando en ponernos unas normas, como podrían ser las siguientes.

Dado que la adicción a las microrrecompensas depende de su aparición aleatoria podemos establecer que no aparezcan de forma aleatoria sino cuando nosotros queramos. ¿Y cómo se hace esto? Pues desactivando completamente las notificaciones, ya sea tanto en nuestro teléfono móvil como en nuestro ordenador, o el dispositivo que sea.

En segundo lugar, nada de esto tiene sentido si estamos mirando cada dos por tres si alguien nos ha dado a “like” o si tenemos un comentario nuevo, por lo tanto es prioritario establecer un horario que dedicaremos a participar en estas redes sociales, con un límite máximo de tiempo y de interacciones.

En tercer lugar, y esto es algo muy importante y no es que lo diga yo, se recomienda dejar el aparato móvil fuera del alcance sensitivo en el tiempo que estemos en el hogar, y especialmente tres horas antes de irnos a dormir.

Si nuestro caso es muy excesivo yo añado un cuarto punto de mi cosecha, y lo digo porque lo conozco bien, conviene destinar un aparato exclusivo para la consulta de redes sociales (o cualquier ente que incluya microrrecompensas), y no utilizar ninguno otro para este propósito. Nuestro cerebro es muy cabrón en todo esto, y comprende bien la diferencia entre “nada” y “algo”, pero es deficiente para distinguir entre “algo” y “demasiado”.

Hay otros medios, claro, pero en mi opinión, creo que esta es una batalla realmente compleja y que está perdida de antemano: si es verdad que esta adicción tiene el calibre que la de las drogas, nos enfrentamos a un problema que no tiene estigmatización social, con lo que afectará a todas las personas de todas las edades, y solo podrán escapar a ellas aquellos sometidos a circunstancias especiales.

Yo personalmente ya participo muy poco en redes sociales y mis adicciones están orientadas hacia otras actividades en las que también me tengo que imponer normas, pero me las impongo y otorgan cierto control en mi vida. No obstante colgaré este artículo en redes soicales, pero seguro que no me llegan las notificaciones al móvil, y no miraré los comentarios hasta bien entrada la tarde.

¿Lo siento?





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Re: Por qué eres adicto a las redes sociales… y cómo podrías evitarlo
4-11-2019 11:40
Por Taraak
Buen artículo, me gusta especialmente que se centre en los "comos" en lugar de usar una actitud paternalista.

P.D. ¿Pa que te disculpas si los que te odian te van a odiar igual y los que no te odian son capaces de entender?
Re: Por qué eres adicto a las redes sociales… y cómo podrías evitarlo
4-11-2019 20:36
Añadiría 2 mierdas más a esta historia:


1. A los que quieran difundir un mensaje/contenido (como este por ejemplo) les "obligan" a estar en una competencia constante.


Hoy te doy a like, te pongo un comentario y me subscribo (hay tienes tú tú recompensa) pero como otro día pongas algo que no es de mi parecer quito la subscripción y si me da por ahí hablo mal de ti. Así que no me falles.


2. La necesidad de conocer el funcionamiento de las redes sociales, marketing y demás estudios si quieres mejorar en tu trabajo o simplemente tenerlo.


Entre dos nutricionistas que tienen los mismos conocimientos uno tiene que luchar por obtener clientes en una clínica que paga el mismo o que paga otra persona para la que trabaja y el otro tiene su Instagram (o las redes sociales que sea necesario dominar) a tope y llena seminarios de un día donde los asistentes pagan una pasta. Puede ser que cada uno tenga un trabajo distinto o una distinta manera de enfocar un mismo trabajo pero viendo cómo cambian los tiempos da la impresión de que el que quiera competir por un trabajo va a tener que conocer más sobre redes sociales y marketing que sobre su propio trabajo.


Esto se aplica a todos los trabajos, desde artista hasta informarico u a todas las redes sociales desde LinkedIn hasta YouTube.





Re: Por qué eres adicto a las redes sociales… y cómo podrías evitarlo
5-11-2019 13:45
Por Verion
A Taraak… ¿es una disculpa entre interrogaciones realmente una disculpa?

A Sigeiror… la verdad es que en este artículo quise ser conciso y centrarme en el caso general del usuario, que no es el específico del profesional que tiene que sumar eso que tú dices. La verdad es que tengo que reconocer que es mi caso concreto, y que más que adicción me provocaba estrés. En este momento de mi vida estoy apartado, y la verdad es que lo agradezo.


Echo de menos el viejo internet.

Re: Por qué eres adicto a las redes sociales… y cómo podrías evitarlo
7-11-2019 06:32
Por Aker
¡Soy poliadicto!
Que no politoxicomano... Que podría