Hermanos Juramentados de la Espada Negra
Los personajes injugables
20-4-2015 20:09
Por Verion
El otro día en el blog del helechal oscuro tuvieron a bien realizar un personaje para Espada Negra, Anaximandros el siempre errante, un peculiar eridio absolutamente fuera de la corriente principal del Orden que planteó algunas cuestiones importantes en la hermandad. Este personaje cuenta con la importante limitación de contar una puntuación de uno (deficiente) en voluntad y liderazgo, dos atributos que son bastante importantes. ¿Condena esto a este personaje a una situación totalmente injugable? ¿Hay muchos personajes así? ¿Es algo positivo para el juego de Espada Negra? ¿Se da en otros juegos? Veámoslo.

En el caso de la ficha de Anaximandros nos encontramos con que la notable baja voluntad le daría graves problemas en combate, pues un solo golpe podría conducirlo a la inconsciencia. Para colmo de males su bajo liderazgo no le dejaría usar más de una vez el combate conjunto, quedando a expensas de que otros personajes utilizaran dicha facultad para “tomar” los golpes que originalmente fueran destinados a él. Eso lo haría muy vulnerable. Me lo puedo imaginar "escondiéndose" detrás de sus compañeros, lo que encaja bien con su concepto.

Dentro de este problema, su razonable agilidad e inteligencia le permitirían contar con cierta capacidad de esquiva y una interesante iniciativa. No compensa lo anterior, pero le daría lugar a poder sobrevivir con algo de suerte.

En lo positivo, la ficha de Anaximandros es un potencial lanzador de poderes sobrenaturales que sin duda colaboraría en su grupo, y con un atributo físico a nivel tres aún podría ser útil en el ataque en bastantes circunstancias. Por ello creo que sería un personaje complicado, pero jugable, en términos de combate.

Fuera de combate las carencias citadas serían también muy perceptibles. Un personaje con voluntad y liderazgo a nivel uno tendrá constantes limitaciones, pero no es del todo raro si tenemos en cuenta que es un sujeto de notable inteligencia que ha crecido en un entorno que lo le dejaba progresar en la dirección que él quería. Considero que es una ficha muy interesante para interpretar a una especie de pensador recluido en sí mismo que no tiene valor para afrontar sus muchos problemas, entre ellos su timidez.

Anaximandros es una ficha jugable. Es complicada de jugar, pero no es injugable. Solo las fichas con atributos a nivel 0 pueden mostrarse como injugables, y aún así pueden tener ciertas posibilidades más que interesantes, pero si nos limitamos a los atributos a nivel 1, encontraremos que nuestro personaje quizá sea bastante inútil en ciertas situaciones solitarias, pero que en grupo pueda aportar.

Cada atributo a nivel bajo que dispongamos en nuestro personaje hará que este tenga una limitación trascedente, pero por otra parte dispondremos (seguramente) de capacidades destacadas en compensación. En el caso de Anaximandros encontrábamos que pese a que sus atributos terciarios eran los mentales en una distribución muy focalizada, el personaje destaca por su inteligencia. Este tipo de juego da lugar a muchas posibilidades, especialmente si se da el supuesto de que vamos a jugar en un grupo.

Incluso es posible que varios personajes del mismo grupo puedan tener carencias... en tanto que estas carencias se compensen entre ellas y que puedan estar juntos. Pero recuerden sus mercedes que esto no se cumple siempre, y que la especialidad excesiva aumenta la debilidad.

Una de las cuestiones más trascendentes en todo esto está relacionada con la percepción de que todos los personajes tienen que ser aptos en combate. Esta visión está muy asociada a la forma clásica de jugar en la que los personajes siempre tienen una función en situaciones violentas. No deja de ser curioso que un juego como Espada Negra, tildado de juego “de combate” tenga tanta cabida para personajes que no son de combate. Solo con mirar las profesiones del juego de rol nos encontramos con toda suerte de sujetos que no tienen posibilidad de aprender habilidades de combate en su inicio y muchas más que pueden no incluirlas voluntariamente, y un buen montón que no empiezan con un equipo de combate particularmente decente (recordemos que hacerse con buenas armas y armaduras en el mundo de Espada Negra cuesta bastante). Pienso en el noble dormenio, el político y el pensador eridios, el sacerdote gunear, el funcionario y el comerciante harrassianos, y otras tantas. De acuerdo que seguramente no sean las profesiones preferidas de muchos jugadores, pero tienen su propio interés bien como parte de un grupo, o como medios para formar una historia que puede ser bastante profunda.



Creo que esta forma de tratar los personajes menos combatientes, e incluso los más extremos en una u otra dirección es poco frecuente en los juegos de rol, y mucho menos en los que tienen un componente ludista “con peso”, y creo que es una consecuencia de esta forma de tratar la relación entre narrativa y metajuego que hemos preconizado desde nuestros comienzos.


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