Hermanos Juramentados de la Espada Negra
¿Partidas lineales? Por mí no
3-2-2015 14:42
Por Verion
Esta mañana he amanecido leyendo el timeline de google plus y me he encontrado este artículo de rolero sobre las partidas lineales, que ha captado por completo mi atención y al que voy a responder humildemente, en la medida de mis posibilidades. Ni que decir que agradezco a Jesús que nos dedique este esfuerzo de publicar de vez en cuando por escrito, en lugar de en su medio habitual (el vídeo) que sin duda le dará más resultado, pero que a mí me dificulta acceder a sus contenidos.

El tema que trata son las partidas lineales y hace una defensa parcial de ellas. Jesús no dice que sean “el camino a seguir”, sino que no pasa nada por compenetrar unas con otras. En verdad es mucho mejor leer la entrada de Jesús para captar sus argumentos.

Uno de los argumentos que más me llama la atención es el que yo empezaría a llamar el “argumento buenrollista de los juegos de rol”, y es el que viene a decir que si es una práctica que hagan varios roleros (especialmente si hacen muchos roleros) entonces es una práctica aceptable y perfecta porque lo importante es que se juegue al rol, y que crezca la afición, y otros criterios con los que estoy de acuerdo. Pero eso no quita que yo tenga unas opiniones y que algunas cosas me puedan parecer inaceptables a despecho de que a otras personas les pueda parecer maravilloso y no pase nada. Lo importante es que se juegue, sí, pero tampoco pasa nada por tener diferencias creativas y de parecer, y fomentar un debate mediante ellas.

Este buenrollismo forzado me parece similar a decir que a todos nos tenga que gustar “Lost” y “The Wire” en el ambiente de las series televisivas, o “Canción de hielo y fuego” y “El código Da Vinci” en novela. Cada cual tendrá sus preferencias y sus motivos. Y a lo que quiero llegar es que no todos los libros son “El quijote” ni todas las series son “Los soprano”. Lo cual me lleva a una de las frases con las que empieza el artículo de Jesús:

Cuando uno dice que juega partidas de rol un tanto lineales a veces se siente como si fuese una especie de director de juego de segunda clase”.

Bueno, en verdad aquí yo veo que los términos un poco mal aplicados. Dentro de un juego de rol hay varias figuras, están los jugadores, claro, está el que dirige la partida, y está el que la crea. Estas dos últimas pueden ser la misma, pero no tiene por qué ser así. En el caso de las aventuras comerciales el creador de la aventura no suele ser el director de la misma, aunque este puede adaptarla, por supuesto.

Dicha esta fineza, a mí me parece que el director de que dirige partidas “un tanto lineales” es un director que dirige partidas “de segunda clase”. Es que de verdad que me parecen peores porque como creación, obra y expresión me parecen mucho peores. Hay a quien le encantan, pero a mí no, y no me parece que complementen para nada mi forma de jugar al rol.

Para mí la libertad de los jugadores es uno de los paradigmas más importantes, y si los jugadores van dirigidos de la mano a una trama concreta quizá muy espectacular y llena de cénit narrativos a mí me parece una partida pobre, como también me parecen novelas pobres aquellas en las que hay personajes blindados por el guión a los que nunca les va a pasar nada. No digo que no se jueguen, que no escriban, que no se lean, o que no se consuman. Cada cual sabrá.

Dicho esto, voy a seguir rebatiendo los argumentos de este estupendo divulgador que es Jesús Rolero.

(En one shots) los diseños lineales han ofrecido unos resultados magníficos”.

Creo que Jesús Rolero es un expertísimo director de partidas en el medio digital. ¡quién pudiera contar con su experiencia en este ámbito! Pero su conclusión me genera algunos pensamientos negativos.

En sus mismos argumentos Jesús Rolero nos indica que esa forma de jugar se adapta muy bien al medio. En una partida digital el tiempo está más limitado (o eso he creído entender) y por lo tanto una partida lineal facilita una buena conclusión y una experiencia adecuado.

¿Acaso esto no es una forma de decir que en una partida digital de pocas horas no se cumplen los requisitos para una partida abierta? ¿Quiere decir que las partidas abiertas no son mejores, solo más exigentes? Si las partidas abiertas no son mejores, solo más costosas, ¿ccaso esto no es como decir que precisamente las partidas abiertas son partidas de segunda?

A mí personalmente se me plantea una situación realmente dura. Veo muy cerca el día en el que yo tenga que dirigir online una partida pública (y emitida) de Espada Negra, probablemente por alguna forma de reto. Si no me adapto al medio y juego una de estas partidas lineales que “tan buen resultado dan”, ¿no quedaré peor? Siendo el representante circunstancial de un juego, y en cierto sentido también de un estilo, ¿no sufriremos un agravio comparativo?

... considero que las partidas lineales son adecuadas para jugarse en jornadas, encuentros o momentos en los que uno quiere mostrar rápidamente un juego”.

Si bien admiro la aplastante experiencia de Jesús Rolero en cuestión de dirección online, creo que no ando a la zaga en dirección de partidas en jornadas o encuentros, y en este asunto de mostrar rápidamente un juego. Durante los últimos dos años me he desplazado con otros miembros de la hermandad a muchas jornadas y he dirigido tantas partidas que se me han desgastado las runas.

Durante este tiempo también me he apuntado a jugar partidas de otros divulgadores, y la verdad es que todas ellas fueron lineales (creo recordar) y salvo alguna honrosa excepción por motivos concretos todas me han parecido no de segunda, sino de tercera o cuarta. Es verdad que el tiempo y los recursos son muy limitados, y que las circunstancias no son favorables, y que yo mismo me siento muy tentado de llevar un guión que poder seguir pese al griterío de la gente y de la megafonía.

Nada de esto quiere decir que yo me considere excelso en esto de la dirección de partidas, ni nada así. Dirigir me parece un arte en sí mismo y desde luego no seré yo quién juzgue lo que yo hago, lo que es competencia de otros. Pero de la misma forma yo sí puedo opinar sobre lo que otros hagan, que es lo que he hecho en el anterior párrafo.

La experiencia en jornadas me ha llevado a algunas conclusiones muy chocantes. Por ejemplo sí he observado a jugadores muy “especialistas” en one shot lineales que cuando se les plantea una partida abierta ni siquiera comprenden bien la situación y se sienten desorientados. Y luego cuando ocurre el desastre, o la partida es un coñazo porque nadie va a ningún punto, se sienten molestos y ves en sus caras algo de decepción y molestia contigo.

Aun así no me he rendido. Suelo llevar situaciones absolutamente abiertas en la medida de mis posibilidades. A veces son una pasada, y a veces son un desastre, incluso llevando la misma partida. Eso depende de los jugadores, no de mí, y que sea un desastre de vez en cuando me parece positivo. Busco una inmersión en un paradigma de imitar muchas cualidades de la vida, y esta dualidad de éxito y fracaso en función a las elecciones de los jugadores me parece que lo fomenta.

He terminado por elegirlas (las partidas lineales) siempre que quiero iniciar a gente en los juegos de rol”.

Es curioso que yo haya llegado exactamente a la conclusión contraria que Jesús, lo cual me asusta un poco porque él es un experto en la teoría de la docencia, y yo tan solo tengo experiencia en ese campo mediante enseñar juegos y las clases particulares de matemáticas que diera en tiempos pretéritos.

No sé si esto podría ser entendido como una especie de ruedines para la bicicleta que son útiles hasta que el candidato a ciclista adquiere nociones de equilibrio. De nuevo para mí esto del rol es un asunto en el que la libertad de los jugadores es un pilar de lo más trascendente. Una vez más, cada cual sabrá, pero para mí a una partida de rol lineal le falta libertad, y como le falta libertad me parece pobre por decir algo suave. Y en mi opinión al que se acerca a jugar al rol habría que enseñarle cómo funciona esta libertad para que decida si le interesa o no le interesa, porque si se encuentra un paradigma de falta de libertad igual decide que no le interesa y no se une a una afición. Aunque estoy exagerando, claro.

Mi teoría del entorno limitado.

Como he dicho, a mí me parece que las partidas lineales no representan para nada bien el paradigma de una partida de rol en tanto que no respetan el concepto de libertad que considero uno de los pilares. No obstante no quiero ser solamente crítico y destructivo, sino aportar algo que en mi humilde experiencia he encontrado útil.

En la búsqueda de las virtudes de las partidas abiertas (respeto a la libertad y cargo de la responsabilidad) y las de las partidas lineales (tiempo de ejecución, sensación de completitud) siempre propongo utilizar entornos limitados controlados. Es decir, que por la propia definición de la situación los jugadores no pueden salir de un entorno lo bastante pequeño para que se resuelva en el tiempo deseado y lo bastante grande como para que haya libertad.

Lo que buscamos, pues, es una situación en la que la libertad está limitada por un factor lógico. Veamos unos pocos ejemplos.
  • Los personajes viajan en un barco, nave espacial o vehículo móvil del que no se puede salir.
  • Los personajes están secuestrados o encarcelados y tienen que escapar.
  • Los personajes están en una ciudad zombificada.
  • Los personajes han tomado rehenes y están siendo asediados en un banco.
  • Los personajes padecen algún tipo de afección de la que deben buscar un antídoto.
Como se ve, la clave de estas posibles tramas es la restricción natural de la libertad. Sobre estas restricciones y condiciones de entrada escribí un artículo completo si su merced tiene el interés de valorar más la opinión de este servidor suyo.


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