Hermanos Juramentados de la Espada Negra
Sandbox contra railroad
19-10-2018 11:18
Por Verion
En la humilde opinión de este que escribe, el cerebro del rolero tiende con demasiada facilidad a seguir pautas relacionadas con sencillas dicotomías como “indi vs old school”, “fantástico vs ciencia ficción” o este ya clásico “sandbox vs railroad”. Yo creo que esta forma de catalogar obedece a una excesiva simplificación que en ocasiones puede ser útil, pero que es insuficiente cuando se quiere entrar en una apreciación mínimamente profunda.

Entrando en el debate original propuesto, se han escrito recientemente unos cuantos artículos en los que han estado implicados personas como Urloc, Sirio y el ahora prolífico Rolósofo. Mis circunstancias me han impedido estar todo lo atento que quisiera a comentarios y debates, pero aún así voy a intentar dar mi opinión, dentro de mi estilo reciente de hacerlo a tiro hecho, cuando ya está todo el mundo en el siguiente asunto, sea o no un flame.

La situación en la que se monta esta -falsa, en mi opinión- dicotomía, es en la que se establece que el modelo sandbox prima fundamentalmente la libertad, mientras que en el railroad… bueno, pues no. Incluso hay jugadores que establecen su forma de jugar en porcentajes específicos. Yo creo que esto es una muy mala definición porque es tan exageradamente subjetivo que yo, firme partícipe del estilo objetivo, creo que cualquier porcentaje de libertad diferente del 100% es, de hecho, un 0%.

Voy a intentar desarrollar esto; tal y como yo lo veo, si un máster reconoce que interviene en un porcentaje de ocasiones, entonces lo hará precisamente en los momentos más importantes, puesto que no va a hacer intervencionismo para alguna chorrada menor. En este caso los jugadores están restringidos en sus momentos más capitales, solo que además no lo saben. En este caso estamos en el peor de los casos, en el que el máster es un buen ilusionista, o mejor dicho, un buen mentiroso.

Es como si yo digo que soy una persona sincera porque un 90% de las veces digo la verdad. Pero en mi opinión -y creo que en la de muchos- los buenos mentirosos no son los que están mintiendo constantemente, sino los que dicen la verdad de forma normal y solamente cuelan las mentiras una o dos veces, en los momentos realmente importantes. Son estas personas, las que encima tienen fama de sinceras, las realmente buenas mentirosas.

Pero desde luego no quiero detener mi pequeña reflexión en este punto concreto. No pretendo atacar una forma de clasificar sin proponer una alternativa constructiva. Esto lo hago sin pretender decir que tenga razón ni nada así, simplemente es la forma en la que yo he ordenado mis pensamientos, y que quizá sea una castaña pilonga.

Yo creo que parte del problema es que observamos una serie de formas de jugar y en seguida les ponemos un nombre. Poco después extraemos unas cualidades fundamentales sin tener en cuenta los matices, y en función a esas cualidades empezamos a hablar y a encasillar.

Esto crea unos problemas de comprensión muy importante. Cuando yo he empezado a hablar con algunas personas cercanas he descubierto que para cada uno de nosotros la palabra “sandbox” englobaba cosas muy diferentes. Mientras para unos el paradigma basaba en la libertad, para otros centraba en la exploración, y para unos terceros en la generación aleatoria.

Quizá la cuestión esté en una combinación de estos y otros factores, pero en mi opinión tratarlo así es tan poco objetivo que no se puede afirmar nada ni establecer ciencia alguna. Y quizá no tenga ninguna importancia, y el hecho de que yo me ponga a escribir sobre el asunto sea una pérdida de tiempo que debería invertir en otros asuntos.

Tal y como yo lo veo, me resulta más comprensible y útil tratar no tanto las cualidades de la partida o del máster, sino de las prioridades fundamentales que los rigen. Y como estamos hablando de una actividad social con ciertas reglas, yo creo que puede ser interesante hablar del concepto de la autoridad definitiva en partida.

Por ejemplo, soy de la opinión que los estilos más dirigistas (o railroad) establecen que la autoridad fundamental es una historia que el máster lleva pensada de antemano. Ante esta autoridad, el resto de prioridades deben plegarse de forma que al final el máster acaba contando lo que pretendía.

He observado que en muchos otros grupos, la autoridad fundamental es el máster, pero no en el sentido de que este tenga una historia preconcebida, sino en el de responder a todas las fuerzas del universo que los personajes jugadores no controlan. En este caso a lo mejor nos podemos acercar más a cierto tipo de sandbox.

En algunas campañas he podido observar que el entorno venía fuertemente descrito en material publicado, incluyendo mapas y mecánicas de exploración muy concretas, que pueden incluir o no, elementos de generación aleatoria. En estos casos la autoridad está delegada a dicho material prepublicado.

Cuando yo juego, pretendo que la autoridad esté completamente delegada a un sistema al que todos los jugadores tienen acceso, y supone, creo, uno de los pilares fundamentales del estilo objetivo.

Creo que esta clasificación que hago no importa a nadie, ni va a sentar las bases de nada, pero en mi humilde opinión puede sacar nuestra visión de esa falsa dicotomía de “sandbox vs railroad” y llevarnos a un terreno en el que no solo podemos clasificar algo mejor nuestro estilo, sino que también podemos explorar nuevas posibilidades dejando que la autoridad venga de otros elementos diferentes.

Por poner un ejemplo cualquiera, una vez jugué una partida en la que se iban posteando cuestiones de la misma en una red social, de manera que los usuarios, y el resultado de la votación condicionaba lo que ocurría en el mundo, en tiempo real.

Es un ejemplo muy malo, creado por las limitaciones propias de este humilde sujeto que comparte aquí sus pensamientos. Estoy convencido que a las despiertas mentes de los lectores se les ocurren ejemplos mejores, e innovaciones que con el tiempo, nos sorprenderán.


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